7/9/2011 - 06:00h - laMalla.cat

Debat sobre un grup propi del PSC al Congrés

Cataluña en el Parlamento español
Los socialistas catalanes vienen echando en falta desde 1981 su grupo parlamentario en el Congreso de los Diputados. Lo tuvieron en las dos primeras legislaturas, encabezado por Ernest Lluch, y lo perdieron a consecuencia del 23-F, que dio lugar a una modificación y a una interpretación restrictivas del reglamento de la Cámara, por aquello de amansar a la fiera, incómoda con el "exceso de voces socialistas" en el hemiciclo. La existencia del grupo Socialistes de Catalunya venía dada por los pactos fundacionales del PSC y de su relación federativa con el PSOE, pactos que siguen vigentes. Y se debía a algo que persiste: la peculiar naturaleza del Parlamento español, integrado por grupos ideológicos, pero también por grupos territoriales, como es el caso del grupo de CiU, denominado Minoría Catalana en un claro empeño por arrogarse la entera representación de Cataluña.

En ese contexto, resulta lacerante la invisibilidad y el mutismo al cual sigue condenado el socialismo catalán, a causa de un accidente de trayecto de hace 30 años. Constituye una grave e insoportable distorsión de la voluntad democrática de Cataluña y de su representación en el Parlamento español, más aun siendo el PSC la primera fuerza catalana en las elecciones legislativas y CiU, la segunda.

Otra cosa sería con un Senado que fuera una auténtica Cámara territorial o federal y con un Congreso de los Diputados que se organizara estrictamente en grupos ideológicos, añadiendo uno que incluyera a CiU y al PNV, denominado "liberal" como en el Parlamento Europeo. Ello, sin embargo, anda lejos de acontecer.

Puede que una situación semejante a la que padece Cataluña fuera soportable para Andalucía, Extremadura, Castilla-La Mancha..., regiones donde la identificación nacional de su ciudadanía es unívoca: España. En Cataluña, sin embargo, donde la mitad de la ciudadanía se siente, en términos nacionales, "más catalana que española" y donde buena parte del resto equilibra ambas pertenencias, la cosa es muy distinta y de una obviedad extrema: no es de recibo un sistema de representación catalana en España que diluya y acalle al socialismo catalán, a su federalismo plurinacional, y que dé la voz en exclusiva a los conservadores catalanes y a su nacionalismo instrumental. Ello atenta contra la voluntad democrática de los catalanes y contra su misma realidad nacional. Más aun después del gólgota estatutario y del estallido final de la vajilla contra los suelos extraparlamentarios del nacionalismo español, experiencia que ha llevado a tantos catalanes al más absoluto fatalismo respecto de España, de su capacidad por reconocerse plurinacional, por dar un trato igual a las lenguas que incluye, por acabar con el modelo imperial del desarrollo concéntrico, por reequilibrar la solidaridad territorial de manera justa...

La mordaza sobre el PSC no es soportable para Cataluña. Ni lo es para España. Es tanto como decir a esa mitad de catalanes que siente con mayor intensidad su identificación catalana, que CiU es la única presencia directa y efectiva de Cataluña en España. Es decirles a los "nuevos catalanes" -de antes o de ahora- que el catalanismo es de derechas y que el progreso solo se cifra en términos españoles, el viejo y sobado cuento "lerrouxista". Más aun: es tanto como decirle al resto de los españoles que Cataluña, efectivamente, se reduce al estereotipo que ofrece el nacionalismo catalán, interesado tan solo en el trueque circunstancial, sin proyecto alguno para el conjunto, esa idea tópica que alimenta a la "catalanofobia" y de la que la derecha española saca petróleo. En definitiva, se trata de una situación que abandona la relación entre Cataluña y España al choque de nacionalismos. Un choque que consigue abducir a muchos incautos a ambos lados, mientras los estados mayores respectivos arengan a los suyos con una mano y, con la otra, planean y pactan la hegemonía conservadora en Cataluña y en España. La necesidad de recuperar, en España, la presencia y la voz del socialismo catalán, del federalismo plurinacional, es obvia y perentoria, para el PSC como para el PSOE, para la Cataluña progresista como para la España inclusiva.

Para los duros de cerviz, puede ser útil darle la vuelta al caso en el terreno de la ficción. Veamos. Estamos en 2030, en una Europa políticamente unida. Y hete aquí que el Parlamento Europeo aprueba un reglamento que permite al PP español formar un grupo específico, al que denomina Minoría Española, mientras que el PSOE queda inmerso en el Grupo Socialista Europeo. En los grandes debates televisados, interviene la Minoría Española, que habla en nombre de España y defiende sus supuestos intereses nacionales, mientras el PSOE lo encaja mudo e invisible. Este rechaza la situación, se queja amargamente, denuncia la grave distorsión de la voluntad democrática de los españoles y de su realidad nacional. Algunas voces le responden que se deje de "nacionalismos", que no acceda a "jugar en el terreno elegido por su adversario", que juegue en el terreno europeísta e internacionalista, dentro del Grupo Socialista Europeo...

No hay más terreno ni más juego que el que está servido. Sería ridículo que un equipo, a medio partido de fútbol, pretendiera jugar a baloncesto en el campo de al lado. Lo que hay que evitar es que el terreno de juego esté inclinado contra la propia portería o que alguien te obligue a jugar a la pata coja. Para ello, hace falta algo muy preciso: levantar un proyecto alternativo, coherente con los principios defendidos, viable. Pero no solo: hace falta también disponer de la suficiente legitimidad nacional. Es esta una condición previa ineludible. Quienes quieran obtener la confianza de la mayoría han de ganarse la centralidad de la opinión ciudadana, han de conseguir que, junto a sus electores clásicos, una decisiva franja de opinión identifique su proyecto como el más conveniente para la nación; como el que, cambiando lo necesario, va a garantizar algunas continuidades básicas. Quienes no dispongan de esa legitimidad nacional no van a obtener nunca la confianza mayoritaria. Es una obviedad universal. Que opera también en Cataluña. Por eso, Cataluña es una nación. No solo por el "hecho diferencial" -lengua, cultura, derecho civil, historia, societarismo, noción de "estado compuesto"...-, sino sobre todo porque tiene reflejos de nación. El PSC, como partido nacional catalán, aspira a ganarse la centralidad de la ciudadanía de Cataluña. Resignarse a jugar a la pata coja sería renunciar a ello. Y no fue creado para eso.

Es de suponer que, si bastara con las voluntades del PSC y del PSOE, el grupo Socialistes de Catalunya sería fácil de recuperar. Pero es posible que haga falta una reforma del reglamento de la Cámara o, por lo menos, su reinterpretación, con el debido consenso. Ahí está la dificultad. En cualquier caso, el PSC no puede seguir a la pata coja. Y el PSOE no puede desentenderse de ello, por incómodo que le resulte, y debe aprestarse a mitigar como sea la minusvalía forzada del PSC. Por solidaridad. Por los pactos firmados. Porque ello es coherente con la España plural e inclusiva que defiende. Y porque también le afecta: no en vano la articulación de una auténtica alternativa catalana de izquierdas que sea mayoritaria -o lo que es lo mismo: con la debida credibilidad nacional catalana- es algo de lo que depende también la suerte del PSOE a nivel español.

JORDI FONT, llicenciat en Geografia i Història. Membre del grup d'opinió Nou Cicle del PSC
Llegit a El País (06/09/2011)

8/3/2011 - 06:18h - laMalla.cat

L'independentisme i els seus representants

Camarote independentista

Había una vez el camarote de los Hermanos Marx y, luego, le sustituyó el camarote independentista catalán. El asunto viene de lejos, de finales de los años sesenta, de los tiempos del Front Nacional de Catalunya y el Partit Socialista d'Alliberament Nacional (PSAN). Si los servicios secretos del Estado español lo hubieran planificado y ejecutado, el resultado no sería muy diferente al cuadro actual: el independentismo político parece condenado a autodestruirse eternamente en los márgenes del sistema, reventado por la lucha fraccional, el protagonismo compulsivo y una alergia incurable a los análisis complejos. El asunto, como digo, es antiguo. Lo que ahora crea mayor desconcierto es un dato nuevo y paradójico, que se sobrepone a este sobado sainete incesante: más catalanes que nunca en toda la historia están hoy dispuestos a considerar seriamente un proyecto pacífico y democrático de divorcio entre Catalunya y España.

En términos de supermercado político, el independentismo es un producto que (sin ser todavía mayoritario) tiene una demanda social creciente, según todas las encuestas. El problema es que sus vendedores son rematadamente incompetentes, insolventes, incapaces, cutres, más que malos. Resultado: ERC, el suministrador principal de este material, ha reculado electoralmente y prolifera el minifundio de siglas que, coaligadas o enfrentadas entre sí, buscan satisfacer un público que espera algo que funcione de verdad. El último episodio es el follón que, a propósito de las municipales de Barcelona, han montado Joan Laporta, sus socios de Solidaritat Catalana per la Independència y Jordi Portabella, el líder local de ERC. El colega Ramon Suñé lo resumió muy bien en su columna del sábado: se trata de un “movimiento canibalista acostumbrado a devorar sus réditos interpretando a su manera la máxima del divide y vencerás”. Una tragicomedia digna de tesis doctoral.

Más allá de toda esta espuma, una evidencia que señaló, hace unos meses, el republicano Ernest Benach: la fuerza que hoy recibe más votos independentistas es CiU. Un dato incontestable, aunque la federación de Mas y Duran no se define comotal. No obstante, el nacionalismo mayoritario deja todas las puertas abiertas, con mucha menos ambigüedad que lo hacía Pujol en el pasado, porque la centralidad se desplaza. Por eso algunos se han permitido votar a Laporta presentándolo como la reencarnación de George Washington, sabedores en su fuero interno de que, a la hora de la verdad, sería Mas el que tendría la dura tarea de sacarnos las castañas del fuego y evitar que el país se despeñe.

Esta actitud tramposa ilustra a la perfección la eterna adolescencia mental de aquellos que confían en que los demás pacten con la realidad para que unos pocos escogidos (muy puros y muy coherentes) puedan darse un gran baño de épica de todo a cien. La articulación política de la hipótesis independentista se merece, con urgencia, líderes que no parezcan salidos de un circo.

FRANCESC-MARC ÁLVARO
Llegit a La Vanguardia (07/03/2011)

29/11/2010 - 12:47h - laMalla.cat

Victòria àmplia, derrota indiscutible

Malgrat que esperat, el resultat de les eleccions d'ahir significa una convulsió en el Parlament de Catalunya. L'àmplia victòria de CiU és tan indiscutible com l'enfonsament del tripartit i especialment de les seves dues forces principals, el PSC i Esquerra Republicana. Però hi ha altres dades rellevants: l'ascens del PP, la consolidació de Ciutadans i la irrupció a la Cambra de Solidaritat per la Independència (SI) de Joan Laporta.

CiU es queda a les portes de la majoria absoluta, per a la qual li falten sis escons, però aconsegueix la majoria suficient que demanava per poder governar en solitari. Podrà fer-ho, però el resultat l'obliga a negociar la investidura i els pròxims pressupostos en una situació dramàtica de crisi econòmica. Artur Mas té en aquest sentit diverses opcions. Ahir a la nit, lògicament, no en va revelar cap i es va limitar, en un discurs integrador, a demanar l'ajuda de tots i la «mobilització del país» per «aixecar Catalunya». El nou presidentha dit que governarà amb "humilitat, responsabilitat i esperança", ha proclamat: "Som servidors i no salvadors de Catalunya".

El PSC obté, per la seva part, els pitjors resultats de la seva història, cinc diputats menys que els que havia aconseguit el 1980, en les primeres eleccions a la Generalitat restaurada, els més baixos fins ara. Mai els socialistes catalans havien baixat de 30 escons (ara en tindran 28) i només en tres de les nou convocatòries no havien assolit els 40. El fracàs és, doncs, espectacular. Davant la pèrdua de nou escons, José Montilla va anunciar que renunciarà en el pròxim congrés del partit a repetir en la primera secretaria, de la mateixa manera que en la campanya electoral ja va assegurar que no tornaria a ser cap de llista en les pròximes eleccions.

Estabilitat

El PSC, com va reconèixer Montilla, necessita renovar les seves propostes, el seu lideratge, la seva organització interna i la seva connexió amb la societat. Els socialistes no han sabut rendibilitzar la seva obra de govern, han pagat la crisi, la tardana i desafortunada sentència sobre l'Estatut i la des-unió del Govern.

Montilla no es va pronunciar sobre l'oposició que el PSC practicarà. Tan sols va desitjar a Mas el «màxim encert per afrontar una situació econòmica difícil». Precisament per afrontar aquesta crisi, CiU ha de formar un Govern fort amb una majoria estable i els grans partits, com el PSC, han de reflexionar si han de contribuir a facilitar aquesta estabilitat parlamentària.

El Parlament està ara més fragmentat que abans, amb l'entrada del grup de Laporta, i precisament, com més gran és la dispersió, més necessària és l'estabilitat. Els quatre escons de SI no signifiquen un creixement de l'independentisme, després de les expectatives aixecades al juliol. Al contrari. La debacle d'ERC, que perd 11 diputats i passa de tercera a cinquena força, determina que l'independentisme baixi de 21 a 14 escons. Tot i que amb els mateixos diputats, ERC queda fins i tot per darrere d'ICV, el component del tripartit que resisteix millor, gràcies al seu fidel electorat, i només perd dos diputats.

El PP català és el segon triomfador dels comicis, ja que treu el millor resultat de la seva història, superant fins i tot en un escó els 17 diputats de Vidal-Quadras del 1995. Després de la seva actuació en el debat de l'Estatut, contra el qual va presentar el recurs que ha propiciat la retallada, aquest ascens sols es pot interpretar com l'antesala del càstig que els electors espanyols preparen contra Zapatero a causa de la crisi.
Finalment, dos apunts contraposats. L'alleujament que significa, per una part, l'augment de la participació, que ronda el 60% (quatre punts més que el 2006), tot i que és exagerat parlar d'«alta participació». I, per l'altra, la preocupació que la candidatura xenòfoba i racista hagi tingut el vot de 75.000 catalans, encara que s'hagi quedat fora del Parlament.

EL PERIÓDICO. Editorial
Llegit a El Periódico de Catalunya (29/11/2010)

4/8/2010 - 08:29h - laMalla.cat

Tomb en el 'cas Palau'

El 'cas Palau' no és només un desfalc

Els tècnics de l'Agència Tributària han lligat els caps i les evidències que aportava la documentació confiscada l'any passat al Consorci del Palau de la Música per arribar a la conclusió que la institució rebia quantitats de Ferrovial en contraprestació per la concessió d'obres públiques que li adjudicava la Generalitat, i que aquells diners no només van anar a parar als comptes bancaris de Millet i Montull.

L'informe entregat al jutge que instrueix el cas detalla, a més, la vinculació entre les aportacions de Ferrovial al Palau i els reintegraments que aquest feia de forma gairebé immediata per a pagaments concrets. Aquestes quantitats s'entregaven inicialment en un sol pagament, però, a mesura que el volum augmentava, els intermediaris van canviar el sistema per fraccionar-lo en uns casos i desviar-ne part de l'import, en uns altres, per mitjà de factures sobre treballs realitzats al Palau. La institució ni tan sols era la destinatària, sinó que aquests serveis es realitzaven per a tercers i el Palau es limitava a pagar. Per aquesta raó, segons l'Agència Tributària, malgrat que l'apropiació indeguda s'ha d'atribuir als imputats, del que s'ha defraudat s'ha de restar el que correspon al pagament de factures, «ja que els beneficiaris d'aquestes quantitats eren uns altres».

Així, la investigació sobre el saqueig del Palau entra en una nova fase i es confirma el tomb que les informacions d'aquest diari presagiaven. Ja no es tracta només del desfalc dels directius de la institució i el seu entorn, sinó del presumpte finançament irregular d'un partit. Els tècnics d'Hisenda no recorden que CiU governava la Generalitat durant el temps en què es van produir les irregularitats –cosa innecessària, per altra banda–però sí que detallen les grans obres que el Govern va adjudicar a Ferrovial en aquell període, i fins i tot les gestions de Millet perquè s'acceleressin les concessions i les seves crides a la constructora perquè pagués aviat.

És més que probable que si hagués comptat amb aquest informe, la comissió parlamentària del cas Millet hauria estat encara més explícita en les seves conclusions. L'informe també és un emplaçament al jutge Solaz, que ara ja no té cap excusa per imprimir al cas la diligència que fins ara no ha demostrat.

EL PERIÓDICO DE CATALUNYA. Editorial
Llegit a El Periódico (04/08/2010)

10/6/2010 - 08:00h - laMalla.cat

Escuma electoral i referèndum inviable

La megaconsulta

"Esquerra ha obtingut finalment finalment la fórmula màgica per pujar com l'escuma durant els mesos que falten fins a les eleccions catalanes: un referèndum! És la manera d'aconseguir portades a la premsa, mal rotllo amb la dreta i que el tema de conversa sigui la independència i no qualsevol altra cosa. Però, aquest referèndum té alguna possibilitat de celebrar-se? Ni la més mínima.
Atenint-nos a la llei impulsada per ERC dins del tripartit i aprovada pel Parlament, qualsevol consulta d'aquestes característiques haurà de ser aprovada pel Govern central, i ja sabem què pensa el Govern central, en qualsevol de les seues versions -de centre, d'esquerra o d'extrema dreta-, respecte de les consultes sobiranistes a Catalunya. Això sí, ja ha aconseguit descol·locar una vegada més Convergència i Unió, que amb una mà vota sí a la iniciativa legislativa popular i amb l'altra se'n penedeix i reconeix que l'esmentada iniciativa no té futur. En què quedem? (...)"

JUAN CAL SÁNCHEZ, director executiu del grup Segre
Llegit a Segre (10/06/2010)