28/3/2011 - 07:45h - laMalla.cat

Article de Jordi Hereu a 'El País'

Me rebelo

Un riesgo amenaza con desvirtuar las elecciones municipales del próximo 22 de mayo: su secuestro por una desmesurada pasión partidista ajena a los problemas y a las propuestas que afectan tanto a la vida cotidiana como a las perspectivas de futuro de los habitantes de todos y cada uno de nuestros pueblos y ciudades. Si desaparece la idea de la política como servicio a la ciudadanía, el interés general queda relegado ante la pulsión devastadora del poder por el poder. Así, para unos se trata de convertir estas elecciones en el preludio de la ansiada victoria en las elecciones generales de 2012, y para conseguirla están dispuestos a todo sin importarles lo más mínimo lo que esté en juego en unas elecciones para ellos secundarias e instrumentales. Para otros, en el caso de Catalunya, se trata de prorrogar una victoria electoral reciente con la intención de recuperar una hegemonía añorada. Y en el mundo socialista las dudas y zozobras internas parece que, por momentos, turben el ánimo, desfiguren la percepción de la realidad y desvíen del objetivo principal de ofrecer a los ciudadanos un proyecto político estimulante. Todo ello expresado con un estilo alejado de la deseable discusión cívica, razonada y razonable y que sustituye los argumentos positivos por contundentes y zafias negaciones. Con este estilo de hacer política los acuerdos para afrontar responsablemente los graves problemas que nos afectan se convierten en imposibles y así se alimenta el sentimiento de desamparo y de lejanía de los ciudadanos hacia una política ensimismada e indiferente ante la realidad.

Contra este secuestro de la política real me rebelo y afirmo rotundamente que estas elecciones municipales no son, ¡no pueden ser!, unas elecciones subsidiarias de otros intereses. Por ello quiero hacer de las mismas, desde mi condición de alcalde de Barcelona y candidato socialista a la reelección, una demostración de otra manera de entender y hacer la política. Una política más cívica y menos partidista. Una política reformadora que combina el sentido práctico y la perspectiva de largo alcance, el rigor y la eficiencia con la ambición de los grandes proyectos, la proximidad de lo local con la proyección y la influencia en todos los ámbitos en los que se toman decisiones relevantes sobre nuestros ciudadanos. Una política que para ser eficaz requiere de amplios acuerdos sobre las orientaciones de fondo y de la colaboración inteligente entre el sector público y el sector privado.

Con este espíritu, característico de la fecunda gobernación de Barcelona iniciada por Narcís Serra, impulsada por la pasión de Pasqual Maragall y consolidada por el rigor de Joan Clos, he trabajado durante mi mandato y presento mis propuestas de futuro. Con la convicción añadida de saber, por experiencia, que lo que es bueno para Barcelona es bueno para Catalunya y para España. Por ello, Barcelona ofrece todo su potencial de creatividad y de futuro y, a cambio, pide que no se vea coartado por actitudes, decisiones u omisiones de otras Administraciones.

Barcelona se ofrece como motor económico para salir de la crisis. No se trata de una actitud petulante ni ilusa porque se basa en hechos tangibles y reconocidos. Barcelona ha aguantado de pie los embates de la crisis, manteniéndose, aun en los peores momentos, por encima de un millón de puestos de trabajo y mostrando una rápida capacidad de recuperación como demuestra el cambio de tendencia observado en el ritmo de creación de empresas, con una tasa de actividad emprendedora por encima de la media europea. Resistencia y reacción vinculadas a factores determinantes como el de contar con una economía diversificada y exportadora que representa una quinta parte del total de las exportaciones españolas, con una marca atractiva muy bien situada a nivel europeo y global, reflejada permanentemente en los rankings de diversa índole que se publican, o con proyectos consolidados en los sectores más creativos de la nueva economía, del que el nuevo distrito tecnológico del 22@ constituye una prueba fehaciente. A todo ello hay que agregar una Administración municipal solvente y rigurosa que, gracias a unas finanzas saneadas, ha podido mantener un fuerte ritmo inversor, lejos de los apuros de otras ciudades como Madrid. Pero para sacar el rendimiento óptimo de todos estos activos es preciso que se adopten decisiones por parte de los Gobiernos de España y de Catalunya que afectan básicamente a infraestructuras estratégicas como el Aeropuerto de El Prat, imprescindible para convertirnos plenamente en una ciudad global, o el Puerto de Barcelona, que ha de consolidarse como una de las puertas de entrada del comercio asiático con Europa, o el corredor ferroviario mediterráneo, pieza fundamental para la articulación de la España más exportadora con Europa. Como asimismo resulta imprescindible que la capacidad de autogobierno de Catalunya no se vea erosionada, cumpliéndose rigurosamente los compromisos de financiación acordados, y muy especialmente el que concierne al fondo de competitividad que con toda la razón reclama el Gobierno de la Generalitat con el apoyo firme del socialismo catalán.

Esta Barcelona motor de futuro no ha salido de la nada, no es el resultado de una evolución natural. Al contrario, es la consecuencia de una acción política sostenida desde 1979 por una amplia coalición progresista que ha construido un determinado modelo de ciudad que combina la capacidad para crear y estimular un entorno de creatividad preparado para competir globalmente con la atención a la convivencia y la seguridad en un espacio público ordenado y sostenible. Es la Barcelona capital de Catalunya, su punta de lanza, su force de frappe. Es la Barcelona capital de la España plural, de la España en red. Es la Barcelona capital euromediterránea. Es la Barcelona que está decidida a competir hasta convertirse en una capital global. Impulsar y defender esta Barcelona es mi máxima ambición política. Por ello me rebelé en su momento contra el intento de dictar desde otros intereses lo que era mejor para la ciudad. Por idéntica razón me rebelo contra los que pretenden convertir estas elecciones municipales en un mero instrumento de otras ambiciones. Y por ello combatiré democráticamente con todas mis fuerzas en las próximas elecciones todo proyecto que se proponga disminuir la identidad y la proyección futura de Barcelona, convencido de que si así lo hago prestaré un servicio a la ciudad, a Catalunya y a España.

JORDI HEREU, alcalde de Barcelona
Llegit a El País (28/03/2011)

14/1/2011 - 09:38h - laMalla.cat

Editorials sobre les primàries Hereu-Tura

Primàries per explicar projectes
La reunió prevista per avui entre el primer secretari del PSC, José Montilla, i l'alcalde de Barcelona, Jordi Hereu, no podrà servir per res més que per ratificar la celebració d'eleccions primàries per designar el candidat del PSC a l'alcaldia de Barcelona a les municipals del 22 de maig. Si la direcció del PSC tenia unes altres intencions, Hereu les va desbaratar ahir anunciant, davant la postulació de Montserrat Tura, que ell també concorreria a les primàries.

En contra del que diuen alguns partits de l'oposició municipal, les primàries no són un «espectacle», sinó una demostració de transparència i de democràcia interna en els partits polítics. El vot de militants i simpatitzants és el mètode més democràtic que existeix, encara que és veritat que alguns partits que preveuen les primàries als seus estatuts a vegades fan tot el possible per no celebrar-les. Però, igual que va passar en l'elecció del candidat del PSOE per a la Comunitat de Madrid, hi haurà primàries a Barcelona i és molt difícil no estar d'acord amb aquesta solució.

Tant Hereu com Tura es van esforçar ahir per presentar-se com a candidats no oficials, és a dir, que no representen l'aparell del partit. És evident, no obstant, que Hereu té el suport de la federació socialista de Barcelona, com ahir va reafirmar el seu màxim dirigent, i que la candidatura de Montserrat Tura explica a posteriori els silencis de Montilla quan se li preguntava reiteradament sobre si l'alcalde repetiria o no com a candidat. Això no converteix Tura en la candidata del carrer Nicaragua (seu central del PSC), però sí en alternativa als dubtes que suscitava la figura d'Hereu i a les males expectatives que pronostiquen les enquestes. En aquest sentit, és reprotxable que la indecisió de la direcció del PSC hagi endarrerit tant el procés.

Sigui com sigui, una vegada oberta la carrera electoral interna, s'ha de reclamar a la direcció socialista una estricta neutralitat que faciliti la igualtat d'oportunitats als dos candidats. I a aquests, demanar-los que aprofitin la confrontació per presentar als votants del PSC i a la resta dels ciutadans els seus projectes per a una ciutat que té alcalde socialista des del 1979.

EL PERIÓDICO. Editorial
Llegit a El Periódico de Catalunya (14/01/2011)
__________________________

Primarias socialistas en Barcelona

Barcelona es un municipio gobernado por los socialistas del PSC desde que, en abril de 1979, la candidatura de Narcís Serra ganó las primeras elecciones municipales democráticas tras la muerte de Franco. Han pasado casi 32 años, en los que el alcalde barcelonés ha sido, invariablemente, un socialista. A Serra, que dejó el cargo en 1982, le sucedió Pasqual Maragall, piloto de la transformación ciudadana ante los Juegos Olímpicos de 1992. A Maragall le relevó Joan Clos (alcalde entre 1997 y el 2006). Y a Clos, Jordi Hereu. El próximo 22 de mayo, los barceloneses volverán a las urnas para elegir Consistorio, en unos comicios complicados para el PSC y que, según encuestas de este partido, pueden dar la victoria a CiU. El candidato convergente, Xavier Trias, concurre a esta contienda por tercera vez, tras haberlo hecho sin éxito en las convocatorias del 2003 y el 2007, y bregarse ocho años en la oposición.

El pronóstico adverso para Hereu ha suscitado tensiones en el PSC, que no querría sumar a anteriores tropezones una debacle en Barcelona, el más preciado bastión de su poder municipal. Acaso por ello, la cúpula del PSC se ha mostrado tibia ante la candidatura de Hereu, e incluso remisa a apoyarla. Por el contrario, la federación de los socialistas barceloneses arropa a Hereu. Y, a su vez, el propio alcalde ha proclamado su resolución de ser candidato, pese a toda dificultad. En esta circunstancia, Montserrat Tura, ex alcaldesa de Mollet del Vallès (ciudad donde reside e, inexplicablemente, dice que seguirá residiendo), así como ex consellera en los Governs de Maragall y Montilla, hizo público ayer su deseo de concurrir a unas elecciones primarias para disputarle a Hereu la candidatura socialista a la alcaldía de Barcelona. Su objetivo, según comentó, es frenar “las decisiones que distancian al PSC de la ciudadanía” y recuperar el “perdido entusiasmo”; es decir, dotar de un patrón de conducta distinto al PSC, progresivamente encastillado en su aparato político y, en consecuencia, cada día más desconectado de los votantes. Al decir de Tura, en suma, el PSC podría hacer las cosas mejor en Barcelona de lo que las hace Hereu.

Las elecciones primarias son un mecanismo democrático siempre bienvenido, por más que aquí no se aplique regularmente y aflore sobre todo en circunstancias de improvisación y desconcierto. Por ejemplo, las que atraviesan los socialistas, todavía muy tocados por la derrota del 28-N, cuando perdieron la Generalitat, y ahora temerosos de cosechar malos resultados municipales. En tal coyuntura, las primarias pueden ser interpretadas como un signo de división en el PSC. Mucho tendrán que aplicarse sus candidatos para disolver esa impresión y contagiar entusiasmo.

Los logros de los socialistas en Barcelona son notorios. La baza olímpica fue inteligentemente jugada y la ciudad dio un decisivo paso adelante, que la transformóen meca turística, un perfil que ahora intenta mejorar con operaciones como la del distrito 22@ o con sus avances en el escalafón de capitales de la investigación. Sobre estos progresos cabe poca discusión. Pero también cabe poca discusión, al menos en términos teóricos, sobre que tras tan larga hegemonía, y por razones de mera higiene democrática, el ejercicio de la alternancia no sería impertinente. En todo caso, corresponderá a los barceloneses elegir, una vez más, a sus ediles. Quienes aspiren a serlo, tienen cuatro meses largos por delante para convencerlos de su idoneidad.

LA VANGUARDIA. Editorial
Llegit a La Vanguardia (14/01/2011)

27/12/2010 - 06:05h - laMalla.cat

L'alcalde Hereu i el president Mas

Mi president

Acabamos de vivir unas  elecciones autonómicas que han supuesto un cambio en el escenario político catalán. Los ciudadanos y ciudadanas tenían que escoger a quien ha de gobernar Catalunya, y han elegido con claridad.

Ahora que Catalunya abre una nueva etapa, sepan los nuevos gobernantes que encontrarán en la ciudad y en el gobierno de la capital del país la máxima colaboración y la máxima lealtad para salir adelante. Siempre desde el mutuo respeto institucional, y siempre desde la exigencia.

Que nadie lo dude: dados los retos que el conjunto del país ha de afrontar y muy especialmente la crisis económica que hemos de saber superar, estaré al lado del nuevo presidente de la Generalitat. Para sumar, para debatir y articular propuestas y soluciones conjuntas. Y también, que quede muy claro, para defender los intereses y las aspiraciones de Barcelona y su gente.

Artur Mas es el president de Catalunya, es ya mi president, y por eso le pido que apoye a Barcelona.

Y lo hago desde el convencimiento de que el proyecto que Barcelona está sacando adelante, y con el que queremos encarar los próximos diez años, es la mejor aportación posible al futuro de la ciudad y al futuro del país.

Somos una ciudad que sabe que entre sus primeras responsabilidades está la de fortalecer Catalunya. De la misma manera que no queremos, no nos interesa ni admitiríamos una Catalunya que de la espalda a Barcelona, o la menosprecie, o no le de el apoyo y la importancia adecuadas.

Que todos lo tengan claro: el valor seguro es Barcelona. Por tanto, conviene cuidarla y confiar en ella; tanto como Barcelona ha de ocuparse de Catalunya y mostrarle su confianza. Estaré al lado del presidente de la Generalitat siempre que apueste claramente por Barcelona. Pero me tendrá siempre enfrente para defender los intereses de los barceloneses y barcelonesas.

Durante siete años, Barcelona ha vivido un giro evidente, altamente positivo, en las relaciones con el Govern de Catalunya, con resultados indiscutibles. Barcelona no se conformará con dar pasos atrás. Porque Barcelona cumple, y quiere que se cumpla con ella.

Desde la lealtad, desde el respeto a la institución que la gobierna, trabajaré para que Barcelona contribuya más que nunca al bienestar y progreso del país a partir de un modelo propio. De una personalidad inconfundible, que tiene como banderas la libertad y la creatividad, que es referente en Europa. Barcelona será más útil al país siendo fíel a su propia personalidad.

El éxito de Barcelona es el éxito de Catalunya, y también el éxito de España.

JORDI HEREU, alcalde de Barcelona
Llegit a La Vanguardia (25/12/2010)