7/9/2011 - 06:00h - laMalla.cat

Debat sobre un grup propi del PSC al Congrés

Cataluña en el Parlamento español
Los socialistas catalanes vienen echando en falta desde 1981 su grupo parlamentario en el Congreso de los Diputados. Lo tuvieron en las dos primeras legislaturas, encabezado por Ernest Lluch, y lo perdieron a consecuencia del 23-F, que dio lugar a una modificación y a una interpretación restrictivas del reglamento de la Cámara, por aquello de amansar a la fiera, incómoda con el "exceso de voces socialistas" en el hemiciclo. La existencia del grupo Socialistes de Catalunya venía dada por los pactos fundacionales del PSC y de su relación federativa con el PSOE, pactos que siguen vigentes. Y se debía a algo que persiste: la peculiar naturaleza del Parlamento español, integrado por grupos ideológicos, pero también por grupos territoriales, como es el caso del grupo de CiU, denominado Minoría Catalana en un claro empeño por arrogarse la entera representación de Cataluña.

En ese contexto, resulta lacerante la invisibilidad y el mutismo al cual sigue condenado el socialismo catalán, a causa de un accidente de trayecto de hace 30 años. Constituye una grave e insoportable distorsión de la voluntad democrática de Cataluña y de su representación en el Parlamento español, más aun siendo el PSC la primera fuerza catalana en las elecciones legislativas y CiU, la segunda.

Otra cosa sería con un Senado que fuera una auténtica Cámara territorial o federal y con un Congreso de los Diputados que se organizara estrictamente en grupos ideológicos, añadiendo uno que incluyera a CiU y al PNV, denominado "liberal" como en el Parlamento Europeo. Ello, sin embargo, anda lejos de acontecer.

Puede que una situación semejante a la que padece Cataluña fuera soportable para Andalucía, Extremadura, Castilla-La Mancha..., regiones donde la identificación nacional de su ciudadanía es unívoca: España. En Cataluña, sin embargo, donde la mitad de la ciudadanía se siente, en términos nacionales, "más catalana que española" y donde buena parte del resto equilibra ambas pertenencias, la cosa es muy distinta y de una obviedad extrema: no es de recibo un sistema de representación catalana en España que diluya y acalle al socialismo catalán, a su federalismo plurinacional, y que dé la voz en exclusiva a los conservadores catalanes y a su nacionalismo instrumental. Ello atenta contra la voluntad democrática de los catalanes y contra su misma realidad nacional. Más aun después del gólgota estatutario y del estallido final de la vajilla contra los suelos extraparlamentarios del nacionalismo español, experiencia que ha llevado a tantos catalanes al más absoluto fatalismo respecto de España, de su capacidad por reconocerse plurinacional, por dar un trato igual a las lenguas que incluye, por acabar con el modelo imperial del desarrollo concéntrico, por reequilibrar la solidaridad territorial de manera justa...

La mordaza sobre el PSC no es soportable para Cataluña. Ni lo es para España. Es tanto como decir a esa mitad de catalanes que siente con mayor intensidad su identificación catalana, que CiU es la única presencia directa y efectiva de Cataluña en España. Es decirles a los "nuevos catalanes" -de antes o de ahora- que el catalanismo es de derechas y que el progreso solo se cifra en términos españoles, el viejo y sobado cuento "lerrouxista". Más aun: es tanto como decirle al resto de los españoles que Cataluña, efectivamente, se reduce al estereotipo que ofrece el nacionalismo catalán, interesado tan solo en el trueque circunstancial, sin proyecto alguno para el conjunto, esa idea tópica que alimenta a la "catalanofobia" y de la que la derecha española saca petróleo. En definitiva, se trata de una situación que abandona la relación entre Cataluña y España al choque de nacionalismos. Un choque que consigue abducir a muchos incautos a ambos lados, mientras los estados mayores respectivos arengan a los suyos con una mano y, con la otra, planean y pactan la hegemonía conservadora en Cataluña y en España. La necesidad de recuperar, en España, la presencia y la voz del socialismo catalán, del federalismo plurinacional, es obvia y perentoria, para el PSC como para el PSOE, para la Cataluña progresista como para la España inclusiva.

Para los duros de cerviz, puede ser útil darle la vuelta al caso en el terreno de la ficción. Veamos. Estamos en 2030, en una Europa políticamente unida. Y hete aquí que el Parlamento Europeo aprueba un reglamento que permite al PP español formar un grupo específico, al que denomina Minoría Española, mientras que el PSOE queda inmerso en el Grupo Socialista Europeo. En los grandes debates televisados, interviene la Minoría Española, que habla en nombre de España y defiende sus supuestos intereses nacionales, mientras el PSOE lo encaja mudo e invisible. Este rechaza la situación, se queja amargamente, denuncia la grave distorsión de la voluntad democrática de los españoles y de su realidad nacional. Algunas voces le responden que se deje de "nacionalismos", que no acceda a "jugar en el terreno elegido por su adversario", que juegue en el terreno europeísta e internacionalista, dentro del Grupo Socialista Europeo...

No hay más terreno ni más juego que el que está servido. Sería ridículo que un equipo, a medio partido de fútbol, pretendiera jugar a baloncesto en el campo de al lado. Lo que hay que evitar es que el terreno de juego esté inclinado contra la propia portería o que alguien te obligue a jugar a la pata coja. Para ello, hace falta algo muy preciso: levantar un proyecto alternativo, coherente con los principios defendidos, viable. Pero no solo: hace falta también disponer de la suficiente legitimidad nacional. Es esta una condición previa ineludible. Quienes quieran obtener la confianza de la mayoría han de ganarse la centralidad de la opinión ciudadana, han de conseguir que, junto a sus electores clásicos, una decisiva franja de opinión identifique su proyecto como el más conveniente para la nación; como el que, cambiando lo necesario, va a garantizar algunas continuidades básicas. Quienes no dispongan de esa legitimidad nacional no van a obtener nunca la confianza mayoritaria. Es una obviedad universal. Que opera también en Cataluña. Por eso, Cataluña es una nación. No solo por el "hecho diferencial" -lengua, cultura, derecho civil, historia, societarismo, noción de "estado compuesto"...-, sino sobre todo porque tiene reflejos de nación. El PSC, como partido nacional catalán, aspira a ganarse la centralidad de la ciudadanía de Cataluña. Resignarse a jugar a la pata coja sería renunciar a ello. Y no fue creado para eso.

Es de suponer que, si bastara con las voluntades del PSC y del PSOE, el grupo Socialistes de Catalunya sería fácil de recuperar. Pero es posible que haga falta una reforma del reglamento de la Cámara o, por lo menos, su reinterpretación, con el debido consenso. Ahí está la dificultad. En cualquier caso, el PSC no puede seguir a la pata coja. Y el PSOE no puede desentenderse de ello, por incómodo que le resulte, y debe aprestarse a mitigar como sea la minusvalía forzada del PSC. Por solidaridad. Por los pactos firmados. Porque ello es coherente con la España plural e inclusiva que defiende. Y porque también le afecta: no en vano la articulación de una auténtica alternativa catalana de izquierdas que sea mayoritaria -o lo que es lo mismo: con la debida credibilidad nacional catalana- es algo de lo que depende también la suerte del PSOE a nivel español.

JORDI FONT, llicenciat en Geografia i Història. Membre del grup d'opinió Nou Cicle del PSC
Llegit a El País (06/09/2011)

26/1/2011 - 04:33h - laMalla.cat

El camí del PSC segons Pere Navarro, alcalde de Terrassa

El PSC entre dos tsunamis

El PSC ha estat sempre un partit obert i plural, reflex de la realitat social del país. Un partit transversal i amb una sensibilitat especial, que ha connectat amb els problemes reals i amb les il·lusions tangibles de catalans i catalanes. No obstant, els resultats del 28 de novembre passat van fer evident que el PSC no havia sabut llegir el partit, per fer un símil futbolístic. Uns resultats que no són bons per al socialisme català i que, pitjor encara, suposaran un pas enrere en els avenços socials aconseguits en els darrers anys.

¿Com és que s'ha arribat a aquesta situació? Com acostuma a ser habitual, per errors propis i per contundents circumstàncies externes. Dels errors propis només diré que comparteixo l'anàlisi que va fer el nostre primer secretari i que poca cosa més hi podria afegir si no és que aquests errors han propiciat la construcció d'un relat d'aquests quatre anys on han tingut més pes les cireretes del pastís, que en realitat han esdevingut perdigons, que no pas el pastís mateix. Però això, tot i ser greu, no ha estat definitiu. El que realment ens ha deixat en unes condicions difícils per al combat electoral han estat els dos tsunamis que hem viscut del Govern de José Montilla. El primer ha estat la crisi econòmica provocada pel neoliberalisme i la seva tan defensada manca de control dels mercats. La crisi econòmica -això em sembla evident- l'han provocada les polítiques de dretes, però les seves conseqüències polítiques les estan pagant sobretot els partits d'esquerra, especialment els que estan o estaven al Govern.

El segon tsunami es va desencadenar arran de la sentència de l'Estatut, tot i que s'havia anat congriant durant tot el temps que el Tribunal Constitucional i els mitjans de comunicació van anar covant aquella sentència. Durant els darrers anys, s'han anat trencant els ponts d'entesa que hi havia entre Catalunya i Espanya, i sovint s'ha fet amb un menyspreu incomprensible, tant des d'una banda com des de l'altra. En aquest terreny de joc, els socialistes ens hem trobat extremament incòmodes perquè hem sostingut sempre, i seguim sostenint, que de la manca d'entesa entre Catalunya i Espanya ningú hi surt guanyant, per raons evidents que últimament la passió i la demagògia han volgut fer oblidar. Si algun mèrit se li reconeix al PSC, fins i tot per part dels seus adversaris, és que ha tingut un paper fonamental en la vertebració de la societat catalana des de la transició, i que aquest paper l'ha pogut jugar perquè, malgrat ser un partit indiscutiblement catalanista, ha tingut sempre molt clar que el progrés de Catalunya estava íntimament lligat al progrés d'Espanya, i que s'havia de trobar l'encaix de Catalunya dins d'Espanya, com també s'havia de trobar l'encaix d'Espanya a Catalunya. Però avui aquest és un discurs que no ven. Hem rebut massa decepcions en massa poc temps provinents d'Espanya, algunes de reals i d'altres d'inflades políticament i mediàticament.

¿Cap on hem d'anar?, ¿què hem de fer per recuperar la centralitat del discurs polític? Em sembla evident que cal tornar a allò que el sociòleg britànic Anthony Giddens va resumir amb el seu cèlebre «back to basics» que podríem traduir per «tornar als fonaments». I això en el PSC s'ha d'entendre per retornar, primer de tot, a la voluntat d'unir esforços, salvant les diferències, per edificar un projecte comú. Així ho vam saber fer l'any 1978 en el congrés de la unitat, igual que haurem de saber fer també en el congrés que s'ha de celebrar la pròxima tardor. Aquest congrés ha de ser un debat d'idees i no una qüestió de noms. Hi ha partits que neixen amb l'única voluntat d'ocupar el poder i d'altres que ho fan per transformar la societat. Nosaltres ens situem clarament en aquest segon supòsit.

Sabem molt bé el que significa transformar la societat per construir un futur millor. Fa més de 30 anys que, des dels ajuntaments, hem encapçalat el progrés dels principals pobles i ciutats del nostre país. Des de la proximitat dels municipis hem canviat la fesomia de carrers i places, hem escoltat i hem atès les necessitats de les persones i hem construït una societat més igualitària, més justa i més solidària. Aquest bagatge és el nostre principal aval per continuar tenint un paper fonamental en la transformació del nostre país.

Precisament el congrés de la tardor haurà de servir per establir amb quines noves polítiques, adequades a la realitat del segle XXI, fem vigents els nostres valors fundacionals, aquells valors sense els quals aquest partit no tindria cap sentit. Hem de tornar a ser nosaltres mateixos. Hem de ser capaços de tornar a fer veure a la societat que PSC vol dir sobretot Progrés, Solidaritat i Catalanisme. Sobre aquests tres valors hem contribuït a aixecar aquest país. Convé no oblidar-ho si volem seguir sent útils a Catalunya. Ho farem.

PERE NAVARRO, alcalde de Terrassa i secretari d'universitats i investigació del PSC
Llegit a El Periódico de Catalunya (24/01/2011)

14/1/2011 - 09:38h - laMalla.cat

Editorials sobre les primàries Hereu-Tura

Primàries per explicar projectes
La reunió prevista per avui entre el primer secretari del PSC, José Montilla, i l'alcalde de Barcelona, Jordi Hereu, no podrà servir per res més que per ratificar la celebració d'eleccions primàries per designar el candidat del PSC a l'alcaldia de Barcelona a les municipals del 22 de maig. Si la direcció del PSC tenia unes altres intencions, Hereu les va desbaratar ahir anunciant, davant la postulació de Montserrat Tura, que ell també concorreria a les primàries.

En contra del que diuen alguns partits de l'oposició municipal, les primàries no són un «espectacle», sinó una demostració de transparència i de democràcia interna en els partits polítics. El vot de militants i simpatitzants és el mètode més democràtic que existeix, encara que és veritat que alguns partits que preveuen les primàries als seus estatuts a vegades fan tot el possible per no celebrar-les. Però, igual que va passar en l'elecció del candidat del PSOE per a la Comunitat de Madrid, hi haurà primàries a Barcelona i és molt difícil no estar d'acord amb aquesta solució.

Tant Hereu com Tura es van esforçar ahir per presentar-se com a candidats no oficials, és a dir, que no representen l'aparell del partit. És evident, no obstant, que Hereu té el suport de la federació socialista de Barcelona, com ahir va reafirmar el seu màxim dirigent, i que la candidatura de Montserrat Tura explica a posteriori els silencis de Montilla quan se li preguntava reiteradament sobre si l'alcalde repetiria o no com a candidat. Això no converteix Tura en la candidata del carrer Nicaragua (seu central del PSC), però sí en alternativa als dubtes que suscitava la figura d'Hereu i a les males expectatives que pronostiquen les enquestes. En aquest sentit, és reprotxable que la indecisió de la direcció del PSC hagi endarrerit tant el procés.

Sigui com sigui, una vegada oberta la carrera electoral interna, s'ha de reclamar a la direcció socialista una estricta neutralitat que faciliti la igualtat d'oportunitats als dos candidats. I a aquests, demanar-los que aprofitin la confrontació per presentar als votants del PSC i a la resta dels ciutadans els seus projectes per a una ciutat que té alcalde socialista des del 1979.

EL PERIÓDICO. Editorial
Llegit a El Periódico de Catalunya (14/01/2011)
__________________________

Primarias socialistas en Barcelona

Barcelona es un municipio gobernado por los socialistas del PSC desde que, en abril de 1979, la candidatura de Narcís Serra ganó las primeras elecciones municipales democráticas tras la muerte de Franco. Han pasado casi 32 años, en los que el alcalde barcelonés ha sido, invariablemente, un socialista. A Serra, que dejó el cargo en 1982, le sucedió Pasqual Maragall, piloto de la transformación ciudadana ante los Juegos Olímpicos de 1992. A Maragall le relevó Joan Clos (alcalde entre 1997 y el 2006). Y a Clos, Jordi Hereu. El próximo 22 de mayo, los barceloneses volverán a las urnas para elegir Consistorio, en unos comicios complicados para el PSC y que, según encuestas de este partido, pueden dar la victoria a CiU. El candidato convergente, Xavier Trias, concurre a esta contienda por tercera vez, tras haberlo hecho sin éxito en las convocatorias del 2003 y el 2007, y bregarse ocho años en la oposición.

El pronóstico adverso para Hereu ha suscitado tensiones en el PSC, que no querría sumar a anteriores tropezones una debacle en Barcelona, el más preciado bastión de su poder municipal. Acaso por ello, la cúpula del PSC se ha mostrado tibia ante la candidatura de Hereu, e incluso remisa a apoyarla. Por el contrario, la federación de los socialistas barceloneses arropa a Hereu. Y, a su vez, el propio alcalde ha proclamado su resolución de ser candidato, pese a toda dificultad. En esta circunstancia, Montserrat Tura, ex alcaldesa de Mollet del Vallès (ciudad donde reside e, inexplicablemente, dice que seguirá residiendo), así como ex consellera en los Governs de Maragall y Montilla, hizo público ayer su deseo de concurrir a unas elecciones primarias para disputarle a Hereu la candidatura socialista a la alcaldía de Barcelona. Su objetivo, según comentó, es frenar “las decisiones que distancian al PSC de la ciudadanía” y recuperar el “perdido entusiasmo”; es decir, dotar de un patrón de conducta distinto al PSC, progresivamente encastillado en su aparato político y, en consecuencia, cada día más desconectado de los votantes. Al decir de Tura, en suma, el PSC podría hacer las cosas mejor en Barcelona de lo que las hace Hereu.

Las elecciones primarias son un mecanismo democrático siempre bienvenido, por más que aquí no se aplique regularmente y aflore sobre todo en circunstancias de improvisación y desconcierto. Por ejemplo, las que atraviesan los socialistas, todavía muy tocados por la derrota del 28-N, cuando perdieron la Generalitat, y ahora temerosos de cosechar malos resultados municipales. En tal coyuntura, las primarias pueden ser interpretadas como un signo de división en el PSC. Mucho tendrán que aplicarse sus candidatos para disolver esa impresión y contagiar entusiasmo.

Los logros de los socialistas en Barcelona son notorios. La baza olímpica fue inteligentemente jugada y la ciudad dio un decisivo paso adelante, que la transformóen meca turística, un perfil que ahora intenta mejorar con operaciones como la del distrito 22@ o con sus avances en el escalafón de capitales de la investigación. Sobre estos progresos cabe poca discusión. Pero también cabe poca discusión, al menos en términos teóricos, sobre que tras tan larga hegemonía, y por razones de mera higiene democrática, el ejercicio de la alternancia no sería impertinente. En todo caso, corresponderá a los barceloneses elegir, una vez más, a sus ediles. Quienes aspiren a serlo, tienen cuatro meses largos por delante para convencerlos de su idoneidad.

LA VANGUARDIA. Editorial
Llegit a La Vanguardia (14/01/2011)

13/12/2010 - 08:21h - laMalla.cat

Els 'deures' del socialisme català

L'assignatura pendent del PSC

José Montilla va fer ahir una primera anàlisi del fracàs del PSC a la Generalitat al capdavant del tripartit. Va apuntar les incoherències del Govern, la falta de missatge, l'actitud frívola de socis poc governamentals i la posició contrària de molts mitjans de comunicació. Hi hauria d'haver afegit tant els errors en el nucli central del PSC, que ha semblat afrontar un repte superior a la seva mandíbula, com un balanç negatiu de la seva capacitat personal que, durant un temps, va apuntar a un nou model de lideratge.

L'avanç clar d'Artur Mas en els sondejos va tenir lloc fa 18 mesos. Ni Montilla, ni abans Pasqual Maragall, han sabut utilitzar la Generalitat per adquirir una estatura superior, cosa que Jordi Pujol va aconseguir, amb molt esforç i amb TV-3. Destaquen les crítiques al PSOE per la seva reticència al tripartit i el retard en el desenvolupament de l'Estatut i el pacte de finançament. També per una sentència del Constitucional que, políticament (digui el que digui Carme Chacón), és un desastre perquè palesa que Espanya té un recel extrem a tot el que és català.

Però el més nou és que Montilla ve a admetre que el PSC i el PSOE no s'han sabut entendre. Aquest és el punt clau. Era arriscat prosseguir el tripartit el 2006 si el PSOE hi estava en contra. No és que el PSC hagi d'obeir, però sense estratègia conjunta -si el PSC volia una cosa i el PSOE la contrària, com ha passat- era gairebé impossible que el Govern de Montilla, o el de Zapatero, poguessin tirar endavant. El PSC ha pagat la crisi i els errors propis; Zapatero també la pagarà. Però hi ha un plus. L'Espanya plural exigeix un acord a fons entre el PSC i el PSOE. Per assegurar que Espanya no entén Catalunya i constatar que el PSOE, moltes vegades, tampoc, sobra el PSC. Per fer-ho CiU es basta i, en el cas que es deixi seduir per la dreta espanyola, hi ha ERC.

Aquí hi ha el resultat dels comicis catalans del 2003 i del 2010. L'assignatura del PSC és convèncer el PSOE que no hi ha estratègia socialista sòlida sense el pacte del 1978 de Felipe González (i Alfonso Guerra) amb el socialisme catalanista. El PSOE governa perquè el PSC és sempre el primer partit en les eleccions espanyoles, mentre que el PP és el tercer, o fins i tot el quart.

EL PERIÓDICO DE CATALUNYA. Editorial
Llegit a El Periódico (13/12(2010)

2/12/2010 - 07:42h - laMalla.cat

Què ha de fer el PSC?

La debacle

De lo ocurrido en las elecciones catalanas, lo único realmente novedoso ha sido el hundimiento del PSC. CiU vuelve a la hegemonía en el parlamento catalán, como tantas veces. Esquerra Republicana sigue instalada en la inestabilidad permanente. El PP repunta cuando crecen sus opciones en España. Iniciativa conserva su nicho tradicional. Lo que no había ocurrido nunca es que el PSC bajara de los treinta diputados y del 20 por ciento de votos. ¿Qué va a pasar con el PSC?

La volatilidad del voto del PSC de las generales a las autonómicas es proverbial. Tan solo hace dos años obtuvo un millón seiscientos mil votos en las elecciones generales. Ahora no ha llegado a los seiscientos mil. La dirección del PSC se equivocaría si se escudara en estos datos para no hacer los cambios profundos que el partido necesita. No es una derrota, es una debacle. Un hundimiento, de estas dimensiones, de un gobierno saliente sólo tiene un precedente en la democracia española: el descalabro de UCD en 1982. El PSC ha de afrontar una crisis de identidad.

Montilla ha optado por la dignidad: no repetirá como primer secretario, ni seguirá como parlamentario. Con el tiempo, parece que tenían razón los que pensaban que el segundo tripartito fue un error estratégico. El primero era inevitable y deseable: la izquierda catalana no podía dejar pasar la oportunidad. El segundo, con el PSC y con Esquerra debilitados en votos y en liderazgo, puede haber sido un error de las dimensiones del que cometieron los socialistas en 1980, al rechazar la coalición que Pujol les propuso. Aquel error lo pagaron durante veintitrés años, ¿cuánto tiempo pagarán éste?

Tradicionalmente el statu quo catalán pasaba por la hegemonía autonómica convergente y la municipal socialista. Los resultados de ahora, auguran que, si no hay un gran revulsivo por el camino, en mayo la crisis del PSC puede ser definitiva. ¿Está en condiciones el PSC de hacer un congreso en enero que marque el rumbo ideológico y político del que carece? En las actuales circunstancias de crisis de la izquierda no es fácil y menos en un partido que había hecho del pragmatismo su bandera, creyendo que se podía gobernar sin palabras ni ideas. Y desde luego si la lectura que el PSC hace de su crisis es la que insinuó en la campaña electoral: que su error ha sido alejarse del españolismo y que hay que reforzar la alianza con el PSOE, entonces será difícil que la crisis del PSC no conduzca a una remodelación del espacio de izquierdas con la aparición de una opción socialdemócrata marcadamente catalanista. Basta un dato: el número de votos que pierde el PSC en las comarcas barcelonesas se corresponde casi matemáticamente con los que gana CiU en esta misma zona.

CiU se hace con la centralidad política en Cataluña, recibiendo más voto que nunca del centro izquierda. Artur Mas alcanza por fin la presidencia de la Generalitat, con una cómoda situación parlamentaria, pero una difícil situación ambiental: la crisis económica y la presión del soberanismo le obligarán a hacer filigranas para no defraudar al amplio electorado que le ha elegido. A los ínclitos mercados no les gusta el ruido identitario. La nueva CiU es diferente porque Cataluña también es distinta de hace siete años. Paradójicamente, CiU se ha adaptado mejor al nuevo escenario que los tres partidos que cambiaron las coordenadas del campo.

JOSEP RAMONEDA

Llegit a El País (30/11/2010)

29/11/2010 - 12:47h - laMalla.cat

Victòria àmplia, derrota indiscutible

Malgrat que esperat, el resultat de les eleccions d'ahir significa una convulsió en el Parlament de Catalunya. L'àmplia victòria de CiU és tan indiscutible com l'enfonsament del tripartit i especialment de les seves dues forces principals, el PSC i Esquerra Republicana. Però hi ha altres dades rellevants: l'ascens del PP, la consolidació de Ciutadans i la irrupció a la Cambra de Solidaritat per la Independència (SI) de Joan Laporta.

CiU es queda a les portes de la majoria absoluta, per a la qual li falten sis escons, però aconsegueix la majoria suficient que demanava per poder governar en solitari. Podrà fer-ho, però el resultat l'obliga a negociar la investidura i els pròxims pressupostos en una situació dramàtica de crisi econòmica. Artur Mas té en aquest sentit diverses opcions. Ahir a la nit, lògicament, no en va revelar cap i es va limitar, en un discurs integrador, a demanar l'ajuda de tots i la «mobilització del país» per «aixecar Catalunya». El nou presidentha dit que governarà amb "humilitat, responsabilitat i esperança", ha proclamat: "Som servidors i no salvadors de Catalunya".

El PSC obté, per la seva part, els pitjors resultats de la seva història, cinc diputats menys que els que havia aconseguit el 1980, en les primeres eleccions a la Generalitat restaurada, els més baixos fins ara. Mai els socialistes catalans havien baixat de 30 escons (ara en tindran 28) i només en tres de les nou convocatòries no havien assolit els 40. El fracàs és, doncs, espectacular. Davant la pèrdua de nou escons, José Montilla va anunciar que renunciarà en el pròxim congrés del partit a repetir en la primera secretaria, de la mateixa manera que en la campanya electoral ja va assegurar que no tornaria a ser cap de llista en les pròximes eleccions.

Estabilitat

El PSC, com va reconèixer Montilla, necessita renovar les seves propostes, el seu lideratge, la seva organització interna i la seva connexió amb la societat. Els socialistes no han sabut rendibilitzar la seva obra de govern, han pagat la crisi, la tardana i desafortunada sentència sobre l'Estatut i la des-unió del Govern.

Montilla no es va pronunciar sobre l'oposició que el PSC practicarà. Tan sols va desitjar a Mas el «màxim encert per afrontar una situació econòmica difícil». Precisament per afrontar aquesta crisi, CiU ha de formar un Govern fort amb una majoria estable i els grans partits, com el PSC, han de reflexionar si han de contribuir a facilitar aquesta estabilitat parlamentària.

El Parlament està ara més fragmentat que abans, amb l'entrada del grup de Laporta, i precisament, com més gran és la dispersió, més necessària és l'estabilitat. Els quatre escons de SI no signifiquen un creixement de l'independentisme, després de les expectatives aixecades al juliol. Al contrari. La debacle d'ERC, que perd 11 diputats i passa de tercera a cinquena força, determina que l'independentisme baixi de 21 a 14 escons. Tot i que amb els mateixos diputats, ERC queda fins i tot per darrere d'ICV, el component del tripartit que resisteix millor, gràcies al seu fidel electorat, i només perd dos diputats.

El PP català és el segon triomfador dels comicis, ja que treu el millor resultat de la seva història, superant fins i tot en un escó els 17 diputats de Vidal-Quadras del 1995. Després de la seva actuació en el debat de l'Estatut, contra el qual va presentar el recurs que ha propiciat la retallada, aquest ascens sols es pot interpretar com l'antesala del càstig que els electors espanyols preparen contra Zapatero a causa de la crisi.
Finalment, dos apunts contraposats. L'alleujament que significa, per una part, l'augment de la participació, que ronda el 60% (quatre punts més que el 2006), tot i que és exagerat parlar d'«alta participació». I, per l'altra, la preocupació que la candidatura xenòfoba i racista hagi tingut el vot de 75.000 catalans, encara que s'hagi quedat fora del Parlament.

EL PERIÓDICO. Editorial
Llegit a El Periódico de Catalunya (29/11/2010)