24/1/2011 - 05:29h - laMalla.cat

Multilingüisme al Senat

Estigma d'auricular
Afirmen les cròniques, almenys les dels diaris conservadors, que els senadors i alguna ministra sortien en estampida de l'hemicicle de la cambra alta per evitar posar-se un diabòlic auricular, l'aparell de la vergonya que vindria a ser com la prova material de la complicitat amb el babel que es va muntar al Senat. Uns, perquè cada sessió costa 12.000 euros en traducció simultània; d'altres, "perquè estem a Espanya!", i d'altres, perquè creuen que l'argument del multilingüisme sempre és fàcil d'usar com a arma llancívola, però el cert és que eren ben pocs els que sortien en defensa de l'ús de totes les llengües d'Espanya a la cambra territorial. Un d'aquests defensors va ser Zapatero, sigui dit com a mèrit, encara que alguns companys seus de partit com Alfonso Guerra o José Bono van deixar ben clar que amb un idioma n'hi ha prou per a tothom. Ja se sap que la Constitució exigeix el coneixement del castellà a tots els ciutadans espanyols i reconeix el dret a l'ús de les llengües restants. És clar que a aquestes altures no aconseguirem, com els suïssos, que hi hagi un sistema de traducció simultània en tots els àmbits parlamentaris i de totes les llengües que es parlen al país, inclòs el romanx, que només parla el 0,5 per cent de la població; o, el que és pitjor, que el sistema educatiu del país inclogui l'obligació d'aprendre, almenys, dos dels idiomes oficials, obligació que també s'estén als funcionaris públics. No es demana tant, però almenys que els polítics d'esquerres comprenguin que el respecte a les minories lingüístiques és una actitud progressista.

JUAN CAL SÁNCHEZ, director executiu del grup Segre
Llegit a Segre (21/01/2011)

19/1/2011 - 08:51h - laMalla.cat

Fòbia antiautonomista amb l'excusa de la crisi

Cabeza de turco con pinganillo

En el interior del bucle antiautonómico está pasando lo siguiente: el núcleo rocoso de sigue en Covadonga - no se ha movido de ahí desde la dimisión de Adolfo Suárez en 1981- y el PSOE se repliega a toda prisa, alimentando con su viraje la espiral fóbica que designa a las autonomías - Catalunya al frente-como chivo expiatorio de la crisis. ¡Autonomías, culpables!

De entre todos los factores que han propiciado el bucle, dos merecen ser especialmente reseñados.

Primer factor: las pensiones. Por imperativo del Directorio Europeo y especialmente de la Cancillería de Berlín, España debe recortar las pensiones y alargar la edad de jubilación. El Gobierno no puede eludir esa medida - lo intentó y los alemanes volvieron a ponerse serios-y la oposición esta vez no puede decir que no. Para llegar a la Moncloa, Mariano Rajoy también debe obedecer al Directorio. Es una medida dolorosa, antipática y difícil de explicar, que en circunstancias normales ningún país aprobaría en vísperas de unas elecciones regionales y locales. Los sindicatos también obedecerán porque no pueden organizar una nueva huelga general. Es una medida muy impopular que certifica ante toda la población la gravedad del momento. España se halla en estado de excepción y sus actores principales - PSOE, PP y sindicatos, en primer término-comparten la necesidad de que la ira de la gente se proyecte en otra pantalla. (Observe el lector que UGT y CC. OO. no dicen ni mu en defensa de unas administraciones regionales en las que, por lo general, han influido.) ¡Autonomías, culpables!

Segundo factor: la biografía de José Luis Rodríguez Zapatero. El presidente del Gobierno corre el riesgo de salir mal del palacio de la Moncloa. Repudiado por los adversarios y aborrecido por los suyos, que asisten al desmoronamiento de un ciclo vencedor al que asignaban unos doce años de duración, como mínimo. El presidente se enfrenta al riesgo de una suerte de muerte civil en su previsible retiro en León. Tiene 50 años. Aún es joven. Zapatero quiere un futuro civil y está intentando escribir el siguiente epílogo: "Se equivocó al minusvalorar la crisis, pero después actuó con coraje. Recortó las pensiones, aceptó la energía nuclear, puso las autonomías bajo control y paró los pies a los catalanes". Y lo está escribiendo - he ahí un dato significativo-con la ayuda del diario El Mundo,vocero de la recentralización de España.

En tan especiales circunstancias ayer se estrenó el uso del catalán en el Senado (medida acordada antes de la formación del bucle), y mucha gente en España creyó, al oír las radios matinales, que se estaba cometiendo un crimen. La civilidad es hoy sospechosa en España.

Eso es lo que está pasando.

ENRIC JULIANA
Llegit a La Vanguardia (19/01/2011)